Lo primero de todo es aclararte que la persona a la que estamos esperando no se llama Godot; lo segundo y último decirte que aunque a nosotros nos resulte tan difícil de probar como a tí de creer, leemos miles de libros, tenemos alguna certeza, sufrimos cientos de dudas, nos abaten un gran número de penas y miles y miles de preguntas tan extrañas como la que sigue:
Nola esaten da euskaraz Guóta:iútólquinebáut?
Zertan zabiltzate?, ondo izango zen ala ez? … beharbada.
Sabemos que no hay nadie para contestarnos, y es que hay preguntas que sí y hay preguntas que no. Qué convierte a unas preguntas en contestables y a otras en incontestables es algo que, de momento, se nos escapa.