El vencejo que desdesvencejará el desván llega ya, no se nos vayan

Y la cosa, no la más grave, es que no queremos abandonar ningún sueño. Porque se da el caso de que tenemos muchos. Cosa normal en soñadores. Los soñadores que no viven en un desván desvencejado sufren mucho. Nosotros también.

Claro que el cuaderno rojo éste, no es, para nada, lo que se esperaba, pero eso no es culpa del cuaderno, es culpa nuestra, que no cerramos bien la caja de Pan D’Ora, el día que aún era tiempo.

Y, sin embargo, cumple su papel, no cabe duda; y, si se ha de esperar, se espera.

 

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