Hoy hemos tenido mil ideas acerca de la posibilidad de escribir mil páginas. Cibernéticas, claro. Un porcentaje muy pequeño, pero aún así perceptible de esas páginas, estaría escrito en euskera, en un euskera perfecto.
Hoy hemos tenido mil sueños, porque estamos como flotando; debe ser la red que, a veces, se mueve. Y, flotando, flotando, nos hemos preguntado acerca de cuándo empezamos a pensar en la posibilidad de hablar o de escribir en euskera; por qué, nos preguntábamos, dada la avanzada edad de los habitantes del altillo.
Y, ya lo habías imaginado, lector maitagarria, casi no hemos sabido contestar.
Y ha sido casi porque, a última hora, a alguien se le ha ocurrido que, tal vez, queríamos aprender euskera para saber por qué cuando el sujeto hablante actúa solo, siempre dice, en lugar de yo, nosotros.
Sobre todo, y más que nada, cuando el sujeto hablante somos nosotros.
Noviembre 27, 2006 a las 4:13 pm |
El cuaderno rojo no funciona bien, no sabemos a qué se debe. Las cosas se dislocan o se pierden. Quizá hay alguna lamia jugando entre las redes.
Guk