Y nos hemos reído, sin parar, como hacía años, nos hemos reído de lo que nos dolía tanto, de nosotros y de ellos y de vosotros. Dicen que hay una cosa que se llama catarsis. Y, no lo diremos muy alto, pero creemos, o estamos seguros, sí, así es, repetimos, casi estamos seguros del todo: eso que dicen que hay y que Aristóteles llamó La Catarsis, es lo que hemos sentido nosotros esta tarde. Porque, desde que empezamos a estudiar euskera y nos convertimos en parte de esa subrraza urbanita llamada euskadunb-herria, no habíamos hecho más que sufrir, y estudiar, claro. Y la catarsis nos ha limpiado de todo ello. No lo hemos conseguido, es verdad, hemos fracasado y nos vamos a tener que ir, pero ya no sufrimos. Ni siquiera por la falta de autoestima que nos ha quedado.
Seguiremos estudiando, gracias al humor de Mikel y Patxo, dos urbanitas muy especiales.
¿Seríamos capaces de ponernos a traducir al euskera un artículo como éste? No, pero ya no importa.